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Fundación UNAM

La lucha de una artista y incansable desde el feminismo

Se realizó el primer Diplomado Internacional de Arte y Género organizado por la Cátedra Extraordinaria Rosario Castellanos de Arte y Género de Cultura UNAM y la Facultad de Artes y Diseño (FAD). Impartido por la artista Mónica Mayer.

A través de la que sería la clásica conferencia magistral inaugural del evento, la creadora multidisciplinar feminista, optó por hacer desde el comienzo un performance, pues no iba a hablar de su trayectoria en el habitual orden cronológico, sino que iría mezclando el antes y el ahora para salpicarlo con anécdotas, estrategias, chismes y resultados.

En general promover el trabajo de las artistas es un acto político, no nada más es por el ego. Es porque, por un lado, no ha sido visible y la humanidad se ha perdido de la creatividad de ellas, y ésa es una verdadera tristeza. Por otro lado, porque es fundamental que todas conservemos y registremos nuestros trabajos ya que nuestras historias son importantes, todas somos fuentes primarias y hacen falta las historias de las mujeres artistas

Desde su estudio y vistiendo el mandil con su emblemática frase “Soy fuente primaria”, Mayer recordó muchas de las obras y exposiciones que ha realizado y cómo cada una de ellas fue robusteciendo su pensamiento.

Muy joven, cuando era estudiante en la Academia de San Carlos, se dio cuenta de la importancia que tenía unirse con otras mujeres para hacer arte, “yo ya no puedo pensar en trabajo feminista sin que sea colectivo y que hagamos redes”, y comprendió que la educación artística debía ser horizontal y tener un compromiso con la sociedad.

¿Qué es una educación de arte feminista? Tiene que ver con cómo vamos construyendo nuestra identidad y lo importante que es fortalecer el trabajo en redes. Por eso este diplomado me parece tan necesario. Trabajar en grupo implica cuidarnos y apapacharnos, y eso es fundamental porque es aprender a romper con los esquemas que teníamos como mujeres. Tener una voz propia, seguir deseducándonos, es importante para no seguirle haciendo el juego al sistema.

Mayer impartió el primer curso de arte feminista en la antigua Escuela Nacional de Artes Plásticas, en 1983, y se define a sí misma como feminista y pedagoga silvestre porque se ha formado en la práctica.

Cuando ella empezó no se hacía investigación sobre la materia y casi no había fuentes bibliográficas ni especialistas. Hoy, dice, le asusta que haya maestrías, doctorados y posdoctorados en teoría de arte feminista, y aunque fue una de las que abrió brecha en México y Latinoamérica en este campo, sigue siendo fundamentalmente una fuente primaria.

También participó en las primeras marchas feministas en las que el arte llegó al activismo, hace 40 años.

La fundadora del colectivo artístico Polvo de Gallina Negra comentó que la conciencia feminista va de la mano con el arte no objetual, “este trabajo que rompe con el cuadro, el grabado y la escultura para volcarse a otros lados, como el performance, la instalación y la ambientación”.

Y aunque el concepto de arte feminista, aclaró, puede tener muchas definiciones válidas, a ella le interesan los planteamientos a nivel de sistema: “Cuestionar qué es el arte, quién puede hacer arte, cuál es la relación con el público, cuestionar los mitos de genio en el arte, etcétera”.

Tras dos horas de emisión, Mónica Mayer platicó con algunas de las participantes en el diplomado a quienes reiteró la recomendación de trabajar en colectivo para cuidarse, apoyarse y retroalimentarse. La metodología, dijo, es hablar siempre y reírse mucho.

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