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Fundación UNAM

Ifigenia Martínez Hernández

La UNAM, mi escuela de la vida, la economía y la política

Considero la educación como el elemento más importante en la formación de los valores que forjan nuestra personalidad y que nuestro paso por la UNAM nos da un sentido de igualdad, solidaridad y pertenencia, junto a la conciencia de que el conocimiento es algo vivo que nunca se agota.

Por su carácter de institución pública, la UNAM y su mandato para la enseñanza, la investigación y la difusión de la cultura, es un espacio abierto para todos los mexicanos y a ella concurren integrantes de diversos estratos y orígenes, lo cual proporciona una experiencia única y una convivencia en la pluralidad que resulta de gran valía para la vida democrática.

Esta magna institución me ha permitido crecer, aprender, evolucionar y, sobre todo, reintegrar parte de mi enriquecimiento intelectual a través de mi desempeño como docente, investigadora, funcionaria y política, preocupada siempre por el análisis y solución de los problemas que afectan el nivel y calidad de vida de la población nacional.

Durante toda mi vida, la UNAM y la Facultad de Economía, mis maestros, colegas, compañeros y alumnos han estado presentes, desde mi formación escolar, mis primeras experiencias en el servicio público y mi consolidación académica, un proceso personal en la época del crecimiento económico hacia adentro y el desarrollo estabilizador de México, donde ya se advertían los riesgos de la desigualdad y la pobreza por la mala distribución del ingreso.

Me han apoyado durante mis primeras incursiones en la arena política directa y en mi madurez como servidora pública nacional e internacional, en la búsqueda del desarrollo compartido, en pro de un cambio de rumbo económico de mayor beneficio nacional y social, así como en búsqueda de la solidaridad internacional de los países de menor nivel de desarrollo, especialmente los latinoamericanos, desde el exterior y en México.

Han alentado mi actuación política de oposición durante el auge de la globalización y del neoliberalismo, para seguir luchando por un mundo más justo y equitativo, en defensa de la soberanía económica, en contra de la enajenación de riquezas y recursos nacionales, la privatización, la desregulación y la liberalización económica irrestrictas, y en favor de la más justa distribución del ingreso y la riqueza entre las fuerzas productivas, bajo la rectoría de un Estado democrático, nacionalista y popular.

Y confirmo cada vez en mayor medida que me acompañan en la etapa actual del triunfo opositor, logrado tras arduos años de lucha bajo las banderas de la izquierda, para contribuir a consolidar la transformación de la vida pública de nuestro país, que partiendo del combate a la corrupción y la amplia protección a los grupos sociales más desprotegidos, abarcará sucesivamente la solución de problemas estructurales para recuperar el crecimiento económico, lograr la más equitativa distribución del ingreso y la riqueza entre las fuerzas productivas, en un país más soberano e independiente, mediante un Estado democrático en el marco de una globalidad también más equitativa y solidaria.

Durante mi formación profesional, científica y técnica, mi actuación política y en el servicio público, he tratado de explicar los contextos y la problemática económica, social y política, así como definir las motivaciones y objetivos buscados para actuar para alcanzarlos. En ese proceso siempre me he sentido inmersa, de cerca y de lejos, permanentemente vinculada, nutrida y acompañada por mi ENE y mi UNAM, una institución de significado y alcance universal, al mismo tiempo que espacio para la superación personal, en un ambiente comunitario fraterno.

Esta es una buena oportunidad para convocar a todos –los universitarios sobre todo– a apoyar a nuestra Fundación UNAM y así a abrir a muchos más jóvenes la oportunidad de realizar sus estudios superiores en nuestra UNAM.

Finalmente, con afán nacionalista y latinoamericano y desde la parte más emotivamente racional, con la voluntad para la acción, reconociendo nuevamente el papel fundamental que ha jugado en mi vida y deseando un real acercamiento al proyecto transformador por parte de mis colegas economistas del mismo origen y formación, debo decir con mi Alma Máter: Por mi raza hablará el espíritu.

Senadora de la República.
Movimiento Regeneración Nacional

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