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Cultura de paz, la respuesta de la UNAM a violencias normalizadas, exclusiones persistentes e incertidumbre que atraviesan las juventudes: el Rector Lomelí

La educación pública y autónoma debe ser un catalizador de diálogo, cooperación, pensamiento crítico que fortalezcan la cohesión social, indicó Leonardo Lomelí Vanegas
• Hacer de la cultura de paz una política institucional, educativa, es un gran mensaje para toda la comunidad académica, señaló Rigoberta Menchú
• El diálogo es el mejor camino para hacer frente a los retos globales, así como el apoyo irrestricto al multilateralismo y al derecho global, dijo Dag Nylander

“Nos convoca la urgencia de escuchar, de abrir canales de comunicación y de transformar ese panorama para reafirmar la tolerancia, la solidaridad y el respeto como principios compartidos que orienten nuestra vida en común”

Con estas palabras, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Leonardo Lomelí Vanegas, inauguro la Primera Semana Nacional de Cultura de Paz.  Al hablar del compromiso que asume la Universidad de la Nación, al respecto de que la educación pública y autónoma debe ser un canal de diálogo, cooperación, pensamiento crítico a favor de la cohesión social, el rector Lomelí expresó:

“La voluntad colectiva de nuestra Universidad para responder a una realidad marcada por violencias normalizadas, exclusiones persistentes y la incertidumbre que atraviesan las juventudes de nuestro país…”

Además, el rector apuntó que esta Primera Semana Nacional de Cultura de Paz, evento que contó con la presencia de la Premio Nobel de la Paz 1992 e investigadora extraordinaria de la UNAM, Rigoberta Menchú Tum; así como del embajador designado de Noruega en México, Dag Nylander, es un reflejo de la voluntad y el compromiso de la Universidad por hacer frente a una realidad marcada por la normalización de la violencia, la persistencia de la exclusión y la incertidumbre que impacta a la juventud de nuestro país.

“La UNAM ha dado pasos firmes en este camino. Ha incorporado, recientemente, asignaturas de Cultura de Paz en bachillerato y licenciatura, y ha fortalecido la formación en mediación y resolución pacífica de conflictos. Este ciclo escolar, casi 36 mil estudiantes de nivel medio superior participaron en un taller introductorio, guiados por 400 académicas y académicos”, refirió.

Además, Lomelí Vanegas, citando el Global Peace Index 2025, explicó que los niveles de paz a escala global se encuentran en su punto más bajo desde que se tiene registro de esta métrica. Señaló que existen 59 enfrentamientos activos entre Estados, el mayor número de conflictos desde la Segunda Guerra Mundial y que, tan solo en 2024, ocasionó 150 mil muertes, 110 millones de personas desplazadas y un impacto económico mundial de casi 20 billones de dólares, cifra equivalente al 11.6 por ciento del producto interno bruto global.

Como parte de su discurso, el rector agregó que no debe entenderse la cultura de paz solo como una idea abstracta, debe ser una práctica diaria, una política educativa y un objetivo colectivo compartido, todo ello en pro de mantener un presente más justo y allanar el camino hacia un futuro digno.

“Nuestra determinación es impulsar una educación que otorgue las herramientas que nos permitan resolver diferencias y alcanzar consensos, promoviendo el respeto a los derechos humanos, la inclusión, la sustentabilidad y la erradicación de toda forma de violencia. El propósito central es construir una paz que esté presente en todos los espacios públicos y privados”.

Sembrar dialogo y cosechar paz

Ante los asistentes del auditorio Alfonso Caso, Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz, reconoció el rol de la UNAM como referente en hacer de la cultura de paz una política institucional, educativa.

“Es un gran mensaje para toda la comunidad académica”, manifestó al tiempo que externó el compromiso de los asistentes para acompañar las iniciativas que impulse la Universidad Nacional, a fin sembrar el diálogo y cosechar cultura de paz.

En presencia de los exrectores Francisco Barnés de Castro y José Narro Robles, Menchú subrayó que ante los escenarios de conflicto que se viven, resulta imperante proponer soluciones para hacer frente a estas crisis, entre las que destacan las enseñanzas que podemos dejarle a las próximas generaciones.

Al hacer uso de la voz, la directora del Programa Universitario sobre Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias, Leticia Cano Soriano recordó que en el orbe se viven desigualdades, violencia social y pobreza, complicaciones ante las cuales no basta la resistencia ante la injusticia y la desprotección de la dignidad y la vida humana.

Cano Soriano añadió que, ante estas realidades, es necesario, e inevitable, realizar cuestionamientos, exigir respuestas y reflexionar en torno a sí queremos que este sea el mundo que dejemos a las generaciones venideras.

“La respuesta es no. Por tanto, es fundamental construir, impulsar y promover espacios de participación colectiva como al que hoy nos convoca la Universidad de la nación, representa una oportunidad inmejorable que significa mucho para quienes creemos que un mundo mejor es posible, por supuesto que sí”, apuntó la directora.

 En su turno como orador, el embajador Dag Nylander apuntó que la base de la labor de los diplomáticos noruegos en el mundo es promover y garantizar la paz y la reconciliación, dos de las muchas cuestiones que hermanan a México y a Noruega en pro de una cultura de paz.

“La creencia en que el diálogo es el mejor camino para hacer frente a los retos globales y el apoyo irrestricto al multilateralismo y al derecho global. En otras palabras, citando a uno de los grandes personajes de la historia mexicana, se trata de la convicción de que entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Al dirigir unas palabras, el coordinador de Proyectos Especiales de la Rectoría de la UNAM, Néstor Martínez Cristo, puntualizó que la cultura de paz permite el fomento de ambientes justos, dignos apegados al respecto a los derechos humanos, a la no violencia, la tolerancia, la diversidad, la solidaridad, la cooperación y la educación para la paz que habrá de hacer eco en todo el país.

Esta inauguración de la Semana Nacional de la Cultura de Paz contó con la presencia de la coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM, Rosa Beltrán Álvarez; así como los presidentes de la Junta de Gobierno y la Junta de Patronos, Renato González Mello y Mario Luis Fuentes Alcalá, entre otras autoridades.  La Semana Nacional de la Cultura de Paz ofrecerá tres conferencias magistrales, ocho paneles y decenas de actividades culturales, recreativas y deportivas.

Paz digital

Al dictar la conferencia magistral de apertura, Olimpia Coral Melo Cruz, defensora de espacios digitales libres de violencia para mujeres y niñas, sostuvo que existe un complejo entramado de términos técnicos que fomentan los anglicismos y que ensanchan la brecha de desigualdad en el universo digital.  Reiteró que estos espacios contribuyen a la reproducción de la desigualdad estructural entre hombres y mujeres.

Por último, Melo Cruz reconoció la labor de la UNAM en favor de la paz y reafirmo su lucha por alcanzar una vida libre de violencia digital, tan urgente ante las cifras del Frente Nacional para la Sororidad en México, el cual arroja que el 95.3 por ciento de las víctimas son mujeres y 80.4 por ciento de quienes agreden son varones.

Fuente:

Dirección General de Comunicación Social, UNAM

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