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Fundación UNAM

¿Adultos hiperactivos?

Fernando tiene 30 años, se siente deprimido y ansioso, es desorganizado, intrépido, se ha divorciado cuatro veces y tiene problemas familiares. Acudió con el médico psiquiatra y su diagnóstico fue: Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Aunque se considera un trastorno infantil, dos tercios de los niños que lo padecen continúan presentando manifestaciones clínicas en la edad adulta.

El TDAH inicia en la infancia antes de los 12 años, y se presenta de forma diferente en cada etapa de la vida; tiene un impacto en la vida familiar, social laboral y/o escolar, destaca la doctora Silvia Ortíz, jefa del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Los niños con este trastorno tienen problemas para concentrarse, se olvidan de hacer sus tareas escolares, están inquietos, son impulsivos y no pueden mantenerse sentados; llegan a ser objeto de burlas por sus compañeros.

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En la adolescencia, se suman otros factores, pues por distracciones o impulsividad las personas pueden tener problemas legales, accidentes automovilísticos y son más proclives al consumo de drogas.

Al llegar a la adultez, son explosivas, realizan actividades o deportes que ponen en riesgo su vida y por más esfuerzos que realicen, no pueden organizarse en las actividades cotidianas.

“La gente los percibe como egoístas, en los empleos cometen errores, no cumplen con metas, no logran estabilizarse con una pareja; esto es debido a que su atención está dispersa, no priorizan adecuadamente, tienen su ‘reloj interno’ descompuesto y controlan poco sus emociones, lo que además los lleva a experimentar un cansancio por mantenerse alerta y enfocarse”, destaca la doctora Silvia González, enlace médico de Shire.

Por su parte, el doctor Jesús Gómez Plascencia y Castilla, investigador de la Universidad de Guadalajara, explica que este trastorno es la principal causa de fracaso escolar, y el principal factor de riesgo para el abuso de sustancias.

Resalta que en muchos de los casos, el diagnóstico de TDAH se hace hasta la edad adulta, cuando el paciente llega con el especialista presentando patologías asociadas, como ansiedad y depresión.

Si sospechas que tu hijo lo padece o tú mismo piensas que tienes este trastorno, acude a una valoración neurológica o psiquiátrica. Recuerda que el diagnóstico temprano favorece el control del TDAH y una mejor calidad de vida, tanto para el paciente como para los familiares, apunta la doctora Leticia Munive Báez, presidenta de la Sociedad Mexicana de Neurólogos Pediatras.

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Tratamiento

  • Introducción: De acuerdo a una valoración médica especializada, se indica el fármaco más adecuado.
  • Control: Actualmente se utilizan dos tipos de medicamentos: estimulantes y no estimulantes. El tratamiento farmacológico en combinación con la terapia cognitivo conductual es útil para el manejo de estos pacientes.
  • Innovación. Actualmente está disponible un profármaco llamado lisdexanfetamina (Vyvanse) que en los últimos años ha probado una efectividad mayor al 85 por ciento tanto en niños (mayores de 6 años) como en adultos.
  • Mecanismo: Este medicamento actúa “poniendo orden” a los neurotransmisores involucrados. De esta manera, el cerebro tiene una estimulación adecuada y el paciente mejora su atención.
  • Tecnología. Lisdexanfetamina es un profármaco, es decir, una sustancia que se ingiere de forma inactiva y al ser absorbida se transforma en su forma activa en la sangre y hace su efecto en el organismo.

¿Qué lo origina?

Durante el embarazo

Existen factores de riesgo en esta etapa: violencia intrafamiliar, estrés emocional de la madre o consumo de alcohol y/o tabaco. También existe riesgo de presentar TDAH si el producto tuvo bajo peso al nacer y/o fue prematuro.

En el cerebro

Existe una alteración específicamente de dos neurotransmisores: dopamina y noradrenalina, los cuales se relacionan con funciones cognoscitivas, como la concentración, la atención y la memoria.

El ambiente

Es fundamental el contexto ambiental —como la dinámica familiar, educación, estrato socioeconómico—, ya que este puede potencializar o acotar los síntomas de la persona con el trastorno.

Autor: Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM