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Fundación UNAM

Mentir para ocultar la inseguridad: UNAM

Todos, en algún momento de la vida, hemos fabricado historias para conseguir algo. Pero una persona que lo hace de manera repetida, por sistema y hábito, en realidad es Mitómana, explica Dolores Mercado Corona, profesora de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Psicología de la UNAM.

De acuerdo con la especialista, aquellas personas propensas a engañar (usualmente con personalidad carismática) generan una realidad alterna a tal nivel, que ellos mismos creer en ella.

Al convertirse en una costumbre, individuos ni siquiera lo piensan, sólo les da por inventar y generar historias con la intención de proyectar una mejor imagen de sí mismos, lo cual implica un abuso de poder, pues al inducir una idea falsa buscan obtener beneficios.

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¿Por qué se da?

Se argumenta que detrás de este fenómeno está la inseguridad y los deseos de sobresalir, pues el mentiroso piensa que si se presenta como es no obtendrá sus anhelos.

“Son seres con baja autoestima que tratan de compensarse. Si no tienen lo suficiente deben crearlo a base de engaños”, señala Mercado Corona.

¿Cómo reconocerlos?

Es sencillo, para contar una mentira, es necesario apoyarla en una afirmación. Hay quienes inventan tanto que les resulta imposible no contradecirse. Además, para relatar algo inexistente, el otro tendría que ser incapaz de darse cuenta.

Esto hace que los mitómanos lleven una vida inestable, pues no persisten en sus empleos y sus relaciones con otras personas no perduren.

“Nos pueden engañar una, dos o tres veces, pero tras una serie de embustes es fácil detectarlos. Nos desagrada tratar con un mentiroso; nos generan incertidumbre. Por lo tanto, ellos se crean problemas y si no son buenos al elaborar sus artificios experimentan ansiedad y miedo de que se descubra lo endeble de sus historias”, resalta la profesora de la UNAM.

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Los mitómanos no están cómodos con quienes son y promueven ficciones de ellos para sentirse bien ante los demás. Una vez que lo han hecho, sobre todo si llevan mucho tiempo, les es difícil aceptar que no han sido honestos y prefieren seguir mintiendo.

¿Qué se puede hacer ante un mentiroso?

Una opción es confrontar las contradicciones. La otra es alejarse.

Lo incongruente, añade la investigadora, es que establecen una imagen ficticia para no ser rechazados y al ser descubiertos generan repudio.

En este sentido, Mercado Corona recomienda psicoterapia enfocada en la cognición (a fin de alejarse de ese hábito) y trabajar en los aspectos emocionales que los llevan a mentir.

Fuente: Dirección General de Comunicación Social, UNAM

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