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Neil Armstrong, el hombre tímido que conquistó la Luna

Este año, el aniversario de su nacimiento coincide con el inicio del semestre 2025-1 en la UNAM y es una buena ocasión para recordar que con educación es posible lograr los sueños

En 2012, pocos meses antes de morir, Neil Armstrong, primer ser humano que puso un pie en la Luna, confesó que solo había 50 por ciento de probabilidades de que el aterrizaje saliera bien. El módulo lunar Eagle en el que, junto con Michael Collins y Edwin Aldrin alunizaría, se encontraba a 30 metros de altura y solo contaba con 25 segundos de combustible. Gracias a la pericia de Armstrong, quien guió manualmente la nave, pudieron descender a salvo en el Mar de la Tranquilidad.

“Un mes antes del lanzamiento del Apolo 11, el equipo decidió que se podría intentar un alunizaje. Ante esa idea pensé que teníamos una probabilidad de 90 por ciento de volver a salvo a la Tierra en ese vuelo, pero solo una probabilidad de 50 por ciento de poder llevar a cabo el aterrizaje en el primer intento” explicó Armstrong.

Era el 20 de julio de 1969 cuando Armstrong, comandante de la misión, posó su bota izquierda sobre la superficie lunar y serenamente pronunció la que se convertiría en una de las frases definitorias del siglo XX: “Este es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad.”

Neil Alden Armstrong nació el 5 de agosto de 1930 en Cincinnati, Ohio. Estudió ingeniería Aeronáutica y, antes de ser astronauta, fue piloto de pruebas para la NASA y voló aviones experimentales. Sirvió en la Marina de los Estados Unidos y participó en la Guerra de Corea, donde voló en 78 misiones de combate, en una de las cuales tuvo que saltar en paracaídas después de que su avión resultara gravemente dañado.

Pese a su temeridad, Armstrong era un hombre reservado. Pocas veces concedía entrevistas y era reacio a debatir acerca de la misión que le dio fama.

Este año, el aniversario de su nacimiento coincide con el inicio del semestre 2025-1 en la UNAM, es una buena ocasión para recordar que con educación es posible lograr los sueños: “La NASA ha sido una de las inversiones públicas más exitosas en motivar a los estudiantes a hacer las cosas bien y alcanzar todo lo que puedan alcanzar”, explicó Armstrong y puso su propio ejemplo acerca de cómo de niño los vuelos lo motivaban a esforzarse.

Fuentes:  Gaceta UNAM.

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