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Fundación UNAM

El legado de Guillermo Soberón

El nombre del doctor Guillermo Soberón Acevedo está sólidamente ligado al desarrollo y fortalecimiento de la salud, la educación pública, la autonomía universitaria, la investigación científica y la cultura en México, e indisolublemente vinculado a la Universidad Nacional Autónoma de México.

Rector de esta casa de estudios del 3 de enero de 1973 al 2 de enero de 1981, su gestión marcó una profunda transformación de la UNAM por sus aportaciones en los ámbitos académico, de investigación, docencia y extensión de la cultura.

Como rector de la Universidad Nacional fue un determinado impulsor de la iniciativa de modificación al Artículo Tercero constitucional para adicionar la fracción VII, con la cual se garantizó la autonomía de las universidades e instituciones de educación superior del país, facultad que aseguró el respeto de la libertad de cátedra e investigación, entre otros aspectos relevantes.

Además, se creó el Centro de Investigación sobre Fijación de Nitrógeno en Cuernavaca, siendo la primera instancia académica que se estableció fuera de la Zona Metropolitana, pues antes sólo había estaciones de entidades de Ciudad Universitaria.

Fomentó la descentralización de proyectos y programas en diferentes puntos del territorio nacional,como una forma de promover el desarrollo científico de México. Entre ellos: el Observatorio Astronómico de San Pedro Mártir; las estaciones biológicas de Chamela y Los Tuxtlas; la Estación Regional del Noroeste del Instituto de Geología, y se adquirieron los buques oceanográficos El Puma y el Justo Sierra.

En colaboración con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, intensificó la creación del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior, en Ensenada; y el Centro de Investigaciones Biológicas, en La Paz, ambos en Baja California; y los centros de Investigación en Óptica y de Investigación en Matemáticas, en Guanajuato.

Propició el surgimiento de un nuevo espacio de la Universidad, conocido en aquel tiempo como la Ciudad de la Investigación Científica, formada por las nuevas instalaciones de la Facultad de Ciencias, así como los centros e institutos de investigación científica, y su coordinación.

Igualmente, apoyó la participación de la UNAM en el diseño de nuevas instituciones de educación media superior y superior, como la Universidad Autónoma Metropolitana, el Colegio de Bachilleres y el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica, para ampliar la matrícula en sus respectivos niveles.

Fuente: Gaceta UNAM

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