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Fundación UNAM

Bipolaridad, entre la euforia y la depresión

Seguramente has escuchado la frase “eres bipolar” o “deja de estar de bipolar”, sin embargo está mal empleada, pues se utiliza en aquellos que tienen personalidad voluble, lo cual no tiene nada que ver con este trastorno, una condición considerada como grave y la cual necesita una detección y tratamiento adecuado. En este caso no es suficiente con que la persona le eche ganas para salir adelante.

El trastorno bipolar se caracteriza por la presencia de dos fases de alteración del estado de ánimo: la depresión y la manía o euforia; estas alternan con episodios de relativa estabilidad. Aunque se cree que puede ser bipolar alguien que está excesivamente alegre y cambia de forma brusca su carácter, esto no es cierto.

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La doctora Ingrid Vargas Huicochea, académica del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM, explicó que para diagnosticar este trastorno deben presentarse factores como la alternancia de estas fases y la duración —mínimo una semana para la manía o dos para la depresión— e intensidad de ellas.

“Tenemos derecho a ponernos eufóricos o tristes por algún acontecimiento, pero esas emociones nunca serán tan intensas o duraderas como para generar un gran sufrimiento, si eso pasa, ya hablamos de un trastorno”, puntualizó.

La aparición de alguna de estas dos fases (que suelen ser intensas) puede traer distintas consecuencias, pues quien padece bipolaridad puede involucrarse en actividades potencialmente peligrosas y tomar riesgos que en otro momento no tomaría. Así, en la etapa de la euforia pueden adquirir una deuda; incurrir en problemas legales, en prácticas de infidelidad o incluso en contactos sexuales fortuitos.

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En la fase de la depresión la persona es poco productiva, no tiene motivación o interés por hacer nada y aparecen pensamientos de muerte o suicidas. Los intentos de suicidio en esta fase son muy elevados, debido a la impulsividad que llega acompañada de los cambios que se dan entre ambas fases.

Uno de los problemas del trastorno bipolar es su detección tardía, pues entre la aparición de los síntomas y un adecuado diagnóstico y tratamiento suelen pasar varios años.

Además, diagnosticar este trastorno es difícil incluso para los psiquiatras, porque muchas veces los síntomas no son claros, sin mencionar que quien lo padece en un inicio no se percata de lo que tiene, pues aunque la etapa de depresión puede causar un malestar, no ocurre lo mismo con la fase de euforia. Así, es la familia quien nota que algo está cambiando.

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Diagnóstico clínico

El trastorno bipolar se diagnostica después de un interrogatorio detallado de un médico especialista, quien identificará sus características y lo distinguirá de otras enfermedades.

Componentes cerebrales

Si bien los circuitos relacionados con las emociones son los más implicados, no existe una parte específica del cerebro ni una sustancia única involucrada en la aparición del trastorno bipolar.

Poblaciones afectadas

La mayor recurrencia es entre los 20 y 30 años. Cada vez es más frecuente en niños y adolescentes y, en casos excepcionales, hay bipolaridad con un inicio tardío (mayores de 45 años).

Dos estados de ánimo

  • Cambios. La denominación del trastorno bipolar ha cambiado a lo largo de la historia. Antes se conocía como enfermedad maniaco depresiva y era clasificado dentro del grupo de los trastornos del afecto.
  • Género. Lo sufren por igual a hombres y mujeres, aunque los ciclos hormonales, el embarazo, el posparto o la menopausia son etapas durante las que se debe tener una mayor vigilancia en las pacientes.
  • Atención. El tratamiento farmacológico utiliza estabilizadores del estado de ánimo y algunos antipsicóticos,  además de terapias de índole social (psicoterapia y psicoeducación) como complemento.
  • Constancia. Aunque se logren periodos sin síntomas de ninguna de las dos fases los medicamentos no deben suspenderse para que no aparezcan nuevas crisis o éstas sean breves y no tan intensas.

Autor: Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

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