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Fundación UNAM

Conoce al “Puma Marino”; cumple 36 años en el mar

El buque oceanográfico mejor conocido como El Puma Marino cumple 36 años de realizar investigación en aguas del Océano Pacífico.

Desde un muelle, en el puerto de Mazatlán, Sinaloa, el buque oceanográfico El Puma se distingue por sus colores: azul-dorado, que decora los 50 metros de longitud que mide de punta a punta. A lo lejos el escudo universitario resalta, desde hace 36 años, en la proa, evocando un ¡ciencia a la vista! a cada universitario que lo mira.

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La UNAM fue la primera universidad en México en recurrir a buques oceanográficos para el desarrollo de las disciplinas marinas, y hoy en día todos sus equipos están a la vanguardia, destacó Erick Cab Ruiz, secretario Técnico de la Coordinación de Plataformas Oceanográficas.

La Coordinación de Investigación Científica (CIC) de la UNAM, a través de su Coordinación de Plataformas Oceanográficas, tiene a su cargo la operación y mantenimiento de esta embarcación, que el pasado 14 de diciembre cumplió su trigésimo sexto aniversario.

El navío de origen noruego entró en servicio a principios de 1981, y su gemelo, Justo Sierra, anclado en Tuxpan, Veracruz, dos años después. A pesar del tiempo transcurrido, el equipo científico en su interior está a la vanguardia.

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Cuenta con una ecosonda multihaz que permite elaborar una topografía tridimensional detallada del fondo marino (de mil a ocho mil metros); un instrumento CTD para medir conductividad, temperatura, salinidad y densidad; un sistema satelital de comunicación, telefonía e Internet de banda ancha; un vehículo submarino de control remoto (ROV) para detectar y visualizar organismos y objetos en el fondo o en la columna de agua subyacente, entre otros instrumentos.

Durante las campañas oceanográficas, este laboratorio flotante explora el Océano Pacífico desde el suroeste mexicano hasta el Golfo de Alaska.

La autonomía de El Puma, en cuanto a combustible y víveres, es de 30 días en el mar; además, tiene la capacidad de destilar su propia agua (2.113 galones por día) mediante la energía generada por las máquinas durante el viaje.

Fuente: DGCS, UNAM

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