fbpx

HACEMOS POSIBLE LO IMPOSIBLE

DONA AQUÍ

Conoce todo sobre el asco

El asco es una emoción natural y adaptativa que se identifica dentro de las clasificadas como aversivas, que nos despiertan rechazo y repudio; también se encuentran el miedo y el odio.

El asco es una emoción natural y adaptativa que se identifica dentro de las clasificadas como aversivas, que nos despiertan rechazo y repudio; también se encuentran el miedo y el odio.

Desde un enfoque evolucionista, surgió como mecanismo de defensa ante elementos contaminantes y potencialmente peligrosos para el organismo. Suele acompañarse de una respuesta típica de naturaleza psicológica, fisiológica y conductual.

El asco refleja elementos de personalidad, socioculturales, fenomenológicos, cognitivos, fisiológicos y conductuales que lo distinguen de cualquier otra emoción.

Aunque claramente la propia reacción de regurgitar tiene una influencia psicofisiológica, múltiples investigaciones afirman que el asco se origina en las amígdalas cerebrales, que pertenecen al sistema límbico, en el que se procesan también otras emociones.

Si bien el asco es una emoción innata, gran parte de los estímulos que lo evocan se determinan socioculturalmente. Se ha comprobado que los niños muy pequeños no lo sienten hacia sustancias, objetos u olores específicos. Por ejemplo, pueden olfatear o tocar insectos o lombrices sin el más mínimo recelo; inclusive ingerirlos sin reservas.

Como ya se dijo, en gran medida es una emoción que nos mantiene a salvo. Sin embargo, posee también un alcance sociocultural. Tal es el caso cuando funciona como un poderoso mecanismo de cohesión social y control, de manera que todo aquello que atente contra el orden establecido (como la sangre, la violencia, la pederastia, el incesto, las relaciones interraciales, el mal gusto, etcétera) nos resulta desagradable e inmundo.

El asco establece nuestro límite; nos señala la frontera hasta dónde podemos llegar sin peligro alguno; pero también ofrece una posibilidad de observar de qué están hechos los supuestos políticos y los dispositivos de control social con los que echamos a andar nuestra subjetividad.

Haciendo referencia a los trastornos psicológicos, se ha visto cómo la emoción exagerada de asco puede llevar a ciertas personas a padecer ciertas fobias específicas, sobre todo con animales considerados como repugnantes, que asociamos con la suciedad. Asimismo, se ha asociado esta emoción con el trastorno obsesivo compulsivo (TOC). La mitad de los pacientes con TOC experimentan una sensación sumamente desagradable cuando piensan en tocar determinados objetos o hallarse en ciertas situaciones en que creen que se van a contaminar.

Fuente: Gaceta UNAM

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

3 × 4 =

Ir arriba
Cerrar
Browse Tags