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Experimentos con animales, un dilema que se discute

Las pruebas en especies no humanas estimulan la investigación científica, pero también las protestas de defensores de la fauna, que denuncian trato inequitativo y sufrimiento de los animales. ¿Es posible evitar estas pruebas?

A nivel mundial la tendencia por la pugna para poner punto final a la experimentación con animales vivos no humanos va en aumento, impulsada por grupos ecologistas pro fauna y por muchos científicos. ¿Se pueden parar los experimentos con animales? Y de ser así, ¿existen alternativas?

Es sabido que los médicos de la antigüedad, como Erasístrato (siglo III a. C.) y Galeno (siglo II d. C.), estudiaban la anatomía de cerdos y cabras —entre otras especies— a partir de vivisecciones.

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Al paso de los siglos esta práctica se desarrolló en numerosos campos: en la medicina, la química, la biología, la farmacología, la psicología y la exploración espacial.

El Consejo de Bioética Nuffield calcula que podrían ser entre 50 y 100 millones cada año. La cifra incluye desde peces hasta primates no humanos, aunque la mayoría son ratas y ratones. “El 90% de la investigación científica en animales hoy se hace con roedores. Ha bajado el número de gatos, perros y ovejas, al tiempo que ha aumentado el de otras especies, como peces”, dice la maestra en ciencias María Isabel Gracia Mora, del bioterio de la Facultad de Química de la UNAM.

Jorge Fernández Hernández, jefe de la Unidad de Producción y Experimentación de Animales del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (CINVESTAV) refiere que “Si el día de mañana dejáramos de usar animales para probar vacunas o medicamentos, estos productos no tendrían un control adecuado. El hombre saldría más perjudicado”.

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Sería un error prohibirla porque salva vidas humanas”, comenta el neurocientifico Ranier Gutiérrez, también del CINVESTAV, quien ha experimentado con primates y actualmente realiza pruebas de optogenética (manipulación de neuronas mediante pulsos de luz) en ratas.

Entre las principales denuncias de las agrupaciones defensoras de los animales como Igualdad Animal o AnimaNaturalis, destaca el empleo utilitario de ejemplares en experimentos científicos “atroces” sin importar su sufrimiento.

Los defensores de la fauna pugnan porque se utilicen métodos de investigación alternativos donde en vez de ejemplares vivos se evalúen cultivos celulares o de tejidos (in vitro), plantas, modelos virtuales computarizados (in silico), humanos voluntarios aquejados por alguna enfermedad e incluso referencias retrospectivas de estudios epidemiológicos o poblacionales.

Fuente: Revista Cómo Ves de la UNAM

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