Fundación UNAM

La historia detrás de los grupos sanguíneos

La sangre es un líquido indispensable para la vida. A inicios del Siglo XX, el patólogo austríaco Karl Landsteiner desarrolló un sistema para clasificar los tipos de sangre y así garantizar la compatibilidad de las transfusiones en pacientes.

Desde hace años ha existido la necesidad de reemplazar sangre que se pierde, ejemplo de ello, cuando alguien sufre un accidente, pero no siempre funcionaba por la incompatibilidad.

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El doctor Omar Sánchez Ramírez, de la Facultad de Medicina de la UNAM, explica en Creadores Universitarios cómo fue la investigación de Landsteiner y la importancia del Sistema ABO.

Existen diversos tipos de sangre y se clasifican:

Grupo A y B, tiene ciertas características moleculares que se encuentran en la superficie del glóbulo rojo. Hay otro que hace años se le denominó Grupo C, pero pasó el tiempo y se modificó por la ausencia de los factores anteriores que sí tienen los grupos A y B; a este nuevo grupo se le conoce como Cero.

Tiempo después, el patólogo austriaco aportó otro nuevo grupo que se le conoce como RH, (O+, O-).

Sánchez Ramírez recuerda que durante los primeros 50 años del siglo pasado, se desarrollaron varios sistemas de clasificación de la sangre.

Sin embargo, el sistema ABO, logró finalmente ser aceptado por la mayoría de los investigadores de la medicina.

El doctor de la UNAM, resalta la importancia de que un paciente reciba durante una transfusión el mismo tipo de sangre, ya que puede haber reacciones adversas como vómito, fiebre, mareos, y hasta la muerte.

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Explicó también, que una persona puede ser donadora si tiene buena salud, ser mayor de 18 años, pesar más de 50 kilos, no padecer o haber tenido de cáncer, paludismo, SIDA, o enfermedades que puedan ser vehículo de contagio, y no tener tatuajes o perforaciones en el último año.

Los interesados en donar tienen que acudir a un banco de sangre, donde se le hace un estudio médico minucioso.

Las personas pueden donar hasta cuatro veces al año; las plaquetas se pueden donar una vez a la quincena.

Fuente: Gaceta UNAM 

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