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¿Cómo cuidar de tu biblioteca personal? Entrevista con la Dra. María del Rosario Quiroz Flores

  • La Dra. María del Rosario Quiroz Flores comparte su experiencia en la restauración de libros en la Universidad Nacional Autónoma de México.
  • La importancia y valor histórico del acervo bibliográfico de la UNAM.

Durante siglos los escritos han dejado un registro de nuestra historia grabado en piedra, pergamino o papel.

La Universidad Nacional Autónoma de México tiene bajo su resguardo un amplio catálogo de piezas artísticas, arquitectónicas y muchas otras, todas de gran valor histórico. Uno de estos grandes tesoros lo constituyen las piezas bibliográficas que ofrece a la comunidad universitaria, como fuente de conocimiento académico protegido por expertos capacitados.

En ese contexto, Fundación UNAM tuvo la oportunidad de conversar con la Dra. María del Rosario Quiroz Flores, quién, desde hace cuarenta y ocho años, se dedica a la restauración de libros en la Universidad.

Su conocimiento fue heredado directamente por los precursores de la restauración en México: el Mtro. Juan Almela Meliá y Emilia Castell de Almela quienes inauguraron en 1956 el Laboratorio de Restauración en la Biblioteca Central Universitaria “Juan y Emilia Almela”, sitio que continúa operando hasta el día de hoy.  

“La restauración es una serie de prácticas que tiene como finalidad devolverle al material, en este caso, el libro, su potencial y seguir cumpliendo su objetivo, la lectura. La riqueza de restaurar un libro antiguo es respetar su material original”, explicó.

Asimismo, la Dra. Quiroz Flores, señaló que la restauración constituye una de las prácticas más importantes en la Universidad, esto debido al amplio acervo histórico de la institución y debido a la importancia de la política universitaria enfocada en cuidar y preservar todo el material y difundirlo a las futuras generaciones; ya que, de acuerdo con Quiroz Flores, el estudio del pasado es el avance del futuro.

La académica recalcó la importancia de informar a los universitarios acerca del proceso que implica la publicación de un libro, desde la fabricación del papel, el autor y la historia.

“Mi intención con mis alumnos fue hacerlos ver lo que implica la creación de un libro, la intención de transmitir ese conocimiento fue maravilloso”, explicó.

Al referirse a los medios digitales, la Dra. Quiroz Flores comentó que han existido cambios en las formas de enseñanza, investigación y consulta, ya que, a raíz de la pandemia, la  tecnología se convirtió en una de las muchas herramientas indispensables para nuestra vida cotidiana.

“Desde el inicio de mi labor, la amenaza que el libro desaparecerá ha estado presente; sin embargo, he tenido la fortuna de trabajar con ellos 48 años, y sé que aún hay muchas personas que saben la experiencia de tener un libro físico en su manos, la diferencia es notoria”, expresó.

La Dra. Rosario Quiroz, compartió con emoción que ha tenido la oportunidad de restaurar libros del año 1500, hecho que, dijo, es una experiencia única, que la acerca a  referentes del pasado, mismos que siguen presentes.

“El imaginar su historia, la trayectoria para estar presente el día de hoy y que requiere ser atendido. Esa emoción de tocar, sentir e incluso oler estos ejemplares después de incluso siglos, con un conocimiento heredado de investigadores, que dejaron su vida en él, ha sido una maravillosa experiencia”, comentó.

A modo de conclusión, la Dra. Rosario Quiroz invitó a la comunidad universitaria a  acercarse a las bibliotecas de su Escuela, Facultad o Instituto y conocer los acervos bibliográficos que poseen.

“La UNAM tiene muchos ejemplares que siguen esperando para ser consultados, libros que tienen una historia milenaria; ahí encontrarán mundos fantásticos por descubrir en conocimiento y sabiduría; a pesar de la tecnología, no olviden a las bibliotecas, como país tenemos tesoros invaluables”, concluyó. 

Actualmente la Dra. Quiroz trabaja en el Instituto de Biología, donde, en el Acervo Histórico de su biblioteca, se encuentran ejemplares que datan desde 1580 y que fueron donados por diversas instituciones e investigadores. Se trata de un espacio que posee los más altos estándares de conservación, libres de químicos para no dañar el material original de los libros.

De manera especial, queremos agradecer a la Dra. María del Rosario Quiroz Flores, a los expertos y académicos de la biblioteca del Instituto de Biología por las facilidades para llevar a cabo esta entrevista y por recibirnos y brindarnos la oportunidad de conocer su espacio de trabajo y compartirnos sus conocimientos.

#EstoSoloTúLoSabes

  • Los libros que requieren restauración, son los más consultados en las bibliotecas.

¿Cómo cuidar de tu biblioteca personal?

  1. No colocar los libros en estanterías recargadas sobre un muro, ya que tienden a guardar humedad por las tuberías o las lluvias, dando origen a los hongos en el papel.
  2. Si el libro se expone constante o permanentemente bajo los rayos del sol, se deshidrata el papel, perdiendo sus fibras, oxidándose y volviéndose quebradizo, haciendo frágil su manipulación.
  3. Si se rompe una hoja, no colocar cinta adhesiva, la mancha que deja el adhesivo de estos materiales es difícil de eliminar.
  4. El apostillado, que es escribir anotaciones en las páginas, se realiza desde la época antigua; sin embargo debemos evitar subrayar con marcatextos o plumones, dichas manchas deterioran los materiales del libro.
  5. El uso de clips, separadores de metal provocan la oxidación de las páginas y las tintas, que con el tiempo, dejan una huella.
  6.  Procurar en la manera de lo posible, la limpieza al manipular cualquier ejemplar esto debido a la grasa natural que tenemos en nuestras manos.
  7. Evitar comer o beber alimentos al hacer uso de un libro, debido a que en caso de accidente puede dañar y manchar el contenido.
  8. Con el paso de los años, es común que la polilla se presente como plaga en nuestros libros debido al deterioro; por ello, es importante realizar una limpieza constante de nuestra biblioteca, ya que las larvas se comen las páginas de papel, en caso de ser necesario realizar fumigaciones.

Fuente: Fundación UNAM

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